La noción de bien y mal es subjetiva.
Cada uno de nosotros tiene una escala de valores, base para medir qué
es lo bueno y qué es lo malo. Las distorsiones se producen cuando
uno hace, a propósito, algo que está en el apartado del malo de su
escala de valores.
En una persona, esas distorsiones
pueden inducir a un delito grave o a una simple contradicción menor
(condenamos con todas nuestras fuerzas la generación de riqueza y
las consecuencias del capitalismo y usamos Nike Air Max), pero en un
medio puede conducir a la incoherencia, ¡oh pecado maldito!
El diario La Nación, que desde su
exasperante oposición al gobierno hizo de la incoherencia una
bandera (quizá como lo hizo Página desde su exasperante apoyo), se
empeña en encontrar mierda donde hay rosas, y tirar mucho perfume en donde acaban de cagar.