La discusión sobre quién es el mejor
jugador de fútbol de todos los tiempos aporta poco al juego, pero
apasiona y corta transversalmente al deporte. No hay disciplina en la
que no se discuta si el crack de décadas pasadas es mejor que el
crack del momento. Y no hay disciplina en la que no sea una discusión
un tanto estéril, una cuestión más bien de egos y preferencias
personales.
El hecho de que un deporte sea
individual tampoco valida del todo la discusión, pues las épocas
son determinantes; no es lo mismo jugar al tenis en los 20, que en el
nuevo milenio. ¿Es mejor uno que otro?, cómo saberlo.
Sin embargo, discutir sobre el mejor
entre los mejores no deja de ser apasionante, y si bien hay mucho de
subjetividad en los argumentos, hay algunas cuestiones que pueden
aportar elementos de comparación para enriquecer el debate
futbolero.