viernes, 20 de marzo de 2009

El bendito cartelito

Los comercios muestran imágenes tan maravillosas como contradictorias. Sólo basta observar con detenimiento y estar bien, pero bien al pedo, lo admito.
Estaba en Lima entrando a Starbucks para pedir un café negro, sí, aunque parezca increíble, tomé un café negro en ese lugar que te lo venden con moka, miel, canela y hasta una pizca de salsa parmesana si querés. Volviendo al tema, me dirigía hacia la barra para comprar mi bebida y observé con agradecimiento cómo una empresa se preocupa por el cliente: “en Starbucks nos preocupamos por tu seguridad”, decía sin más un cartel en la entrada al local, que seguía al lobbie desamparado de fumadores. Para completar la imagen, un guardia se encontraba parado justo al lado del cartelito. Ninguna casualidad.
Sin embargo, y ete aquí el dato curioso, cuando me senté en la mesa, con mi extraño café negro y regocijado porque me encontraba en una empresa del primer mundo, di con otro cartelito, en forma de triangulo y, por supuesto, muchísimo más pequeño, que sugería al estimado cliente: “cuida tus objetos personales”.
Lamentablemente, no pude comprender la paradoja. Me sentí engañado en mis foros más internos. Decepcionado. ¿Ahora resulta que las empresas del primer mundo protegen tu seguridad sólo si estás parado al lado del guardia leyendo el cartelito? ¿Qué, la seguridad tiene un metro a la redonda?
La verdad, no sé, pero por las dudas dejé mi bolso en la silla de enfrente con la certeza de que si algún despistado tenía la mala idea de robarlo se llevaría la inmensa decepción de hallar dentro un libro y dos lapiceras.
Mientras dibujaba una leve sonrisa, pensé: “al fin y al cabo, no tener un mango no está tan mal”.

domingo, 8 de marzo de 2009

Promesas sobre el bidet

El Día Internacional de la Mujer usualmente es entendido por el hombre como la oportunidad ideal para redimirse luego de un mal año. Un saludo, un beso, alguna promesa especial y, nosotros, pensamos que es suficiente, por lo menos hasta la próxima fecha de importancia (cumpleaños, aniversarios, etcétera). Sin embargo, existen las excepciones. Hay hombres que, en un admirable gesto de grandeza, prometen hasta lo imposible para recuperar la confianza de su amada. Hablo de profundos cambios de conducta e incluso de filosofías de vida. Hablo de literalmente transformarse en alguien más, en alguien distinto, simplemente para dibujar una sonrisa en el rostro de una mujer. De todos estos hombres, ninguno como el que escribió este graffiti, ¡esas son promesas!

lunes, 2 de marzo de 2009

Pena de muerte

El avispero farandulesco (que más bien es un nido de víboras) y periodístico se regocijó por el dolor de Susana Giménez, quien tras la pérdida de un íntimo amigo pidió a los gritos la pena de muerte para los asesinos. Inmediatamente, viejas con ruleros, hombres de traje y decentes trabajadores se sumaron a un reclamo masivo: muerte para los asesinos.
Sin embargo, no tuvieron en cuenta que ellos mismos, y todos nosotros, podríamos ir presos si se votara una ley de ese estilo. Hagamos de cuenta que la Argentina vota efectivamente la pena capital para los homicidas. La norma, imagino rápidamente, diría que si en un juicio se demuestra que una persona mató a otra, la primera deberá ser sometida a una inyección letal, por ejemplo.
La ley echaría andar y las viejas con ruleros, los hombres de traje y los decentes trabajadores saldrían a las calles a celebrar su victoria, puesto que las autoridades por fin escucharon el pedido del ciudadano decente. La gente como uno.
Pero supongamos que luego de ejecutar a una persona acusada de asesinato caemos en la cuenta de que era inocente. En este caso, entonces, el juez que falló en contra del desgraciado, el fiscal que realizó la acusación y el policía que estuvo a cargo de la investigación del hecho deberían ser acusados de homicidio y, por lo tanto, condenados a la pena capital.
Y como el juez, el fiscal y el policía son empleados estatales, es decir, es el Estado el que le paga el sueldo, entonces todos los integrantes del Estado deberían ser juzgados como partícipes necesarios del asesinato. Porque si el Estado no les pagase el sueldo a estos incompetentes, entonces no se habría asesinado a un inocente. Y, pregunta retórica, ¿quiénes componen el Estado? Todos los ciudadanos de un país. Por lo tanto, los 40 millones de argentinos deberían ser juzgados y condenados a cárcel como partícipes necesarios de un asesinato.
Complicado, ¿no?

miércoles, 4 de febrero de 2009

Linda por dentro

El sector para fumadores de Mc’Donalds en Lima es más humilde que el de Sturbucks, que se ubica apenas a unos metros. Sólo cuatro mesas echadas a su suerte en la intemperie y cada una de ellas abrigadas sólo por una sombrilla.
El sabor del café y su aspecto me hacen extrañar cada vez más a los bares de Córdoba, que no pertenecen a ninguna marca multinacional, sino que son míos. O al menos es lo que siento cuando estoy en ellos. Sin embargo, no estoy hablando tanto de una cuestión de principios como de comodidad. Sencillamente, los bares de Córdoba son más cómodos.
Detrás del vidrio que separa a los impíos fumadores del aire puro que respiran aquellos que no morirán de cáncer al pulmón, una mujer lee una especie de tríptico con poca pericia, pues mueve sus labios al compás de las palabras. Pese a ese pequeño detalle, su aspecto es el de una intelectual. Pelo castaño y ondulado sostenido por una vincha marrón; cara redonda y ojos tristes, escudados por unos lentes finos, y ropas amplias que pretenden ocultar algunos kilos de más.
Sus movimientos abruptos y la forma en que alza la vista cada vez que alguien pasa cerca suyo revelan un carácter ansioso y, por sobretodo, inseguro.
Aunque pretende leer con atención, no puede disimular la desazón que penetra su alma como la aguja de un bencetacil la piel por la opción que eligió para su vida: el conocimiento. El camino del saber supone cierta indiferencia sobre cuestiones más banales como el aspecto estrictamente exterior. Ella lo sabe, pero no puede evitar cierto remordimiento por la incongruencia de un mundo que premia a la belleza física por sobre la espiritual.
“No me importa el exterior”, repiten millones de personas que jamás estarían dispuestas a besar a una persona físicamente fea, al menos para los estándares de belleza.
Ella lo sabe. Y por eso, muy en su interior, saluda su valentía por tomar el camino más arduo pero más satisfactorio. Y respira con alivio, porque al fin y al cabo, su alma es bondadosa.

martes, 13 de enero de 2009

Sencillamente, suerte

La vida nos enseñó que la suerte definitivamente existe. Los refutadores de historias muchas veces pretendieron convencernos de lo contrario, pero jamás podrán con la cruda realidad. Sencillamente, algunos tipos tienen suerte y otros no.
Unos juegan a la quiniela una vez en su vida y la ganan, y otros se la pasan apostando al 48 y el maldito número sale el día que se engriparon y no pudieron ir a la agencia a comprar su ticket.
No se trata de destino. Tampoco de un Dios que nos juzga de acuerdo a nuestros actos y obra en consecuencia, siempre respetando el libre albedrío, claro está, pero con alguna ayudita mientras tanto para guiar nuestro camino. Señores, estamos hablando de suerte. Culo, tuje, upite, fortuna, ojete, okote, tarro, buena estrella y todas las formas imaginables de llamarla, muchas de ellas relacionadas con la parte trasera del cuerpo humano.
Es sencillo. Muchos podrían haber hecho la jugada de Maradona a los ingleses. Sólo que al resto, los que no son Maradona, les habrían tapado el tiro del final. Si cualquier hijo de vecino hubiese pintado la Gioconda, y no Da Vinci, estaríamos ante una bigotuda que jamás habría pasado a la historia.
Pero nadie, repito, nadie tiene tanta mala suerte como los ladrones de un cargamento de zapatillas en el Mercado Modelo de Huancayo, en Perú. Con sólo imaginarlo, se me ponen los pelos de punta.
Los tipos seguramente planearon el robo durante meses. Estudiaron cada detalle para no caer durante el atraco y se expusieron a muchos años de cárcel por robo a mano armada. El golpe indicaba que debían esperar a que los empleados de la empresa transportadora descarguen la mercadería: 600 pares de calzado valuados en unos 20.000 dólares. Y lo hicieron a la perfección. En cuestión de minutos, tenían todo el cargamento en su poder.
El único problema fue que se trataba de zapatillas para el pie izquierdo. Sí, aunque nadie lo crea, todos los calzados estaban viudos de sus compañeros. Es decir, los 600 del pie derecho.
Hay que admitirlo, como dice mi amigo Javier, hay tipos que se caen de espalda y se quiebran el pito.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Flaca pero narigona

Con la descripción de Estados Unidos, el genial profesor británico John Hardsword había iniciado una nueva era en el análisis geopolítico, a través nada menos que de la humanización de la estructura geográfica de un país. Pese a la falta de reconocimiento, Hardsword se sintió orgulloso de su trabajo e incluso continuó desarrollando nuevos análisis a su estudio.
Alguna vez se ocupó de la Argentina, y afirmó lo siguiente:
“La Argentina es un país bastante grande, que lo tiene todo. Su problema es que se comporta como las mujeres lindas o los futbolistas talentosos: saben que lo tiene todo y por lo tanto se preocupan poco por mejorar su calidad de vida.
La Argentina tiene una figura delgada, pues se preocupa mucho por su imagen. Tanto que suele imitar a otros países, especialmente en el peinado. Posee un jopo (Misiones) similar al de Estados Unidos, quizá para imitar a uno de sus ídolos. Sin embargo, no copia la gordura del país del norte. En ese aspecto mantiene su fina línea como ningún otro en el mundo.
Si fuese hombre seguramente sería el más lindo, pero el más frívolo con una tendencia irremediable hacia la mentira. Al menos así lo demuestra su gran nariz (Buenos Aires), en una especie de destino pinochesco irremediable.
Su falta de estabilidad es otro problema grave. Pese a su delgadez, la Argentina posee un físico imponente, pero su piecito es demasiado pequeño, por lo que no es difícil adivinar que pierde fácilmente la estabilidad”.

Más adelante, continuaremos con los brillantes trabajos de John Hardsword, un intelectual que se animó a romper las barreras de la lógica para ofrecer una explicación del mundo más o menos coherente.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Confidente

Starbucks Café diagramó una ingeniosa antesala para burlar la ley que impide fumar en espacios cerrados. La antesala, visiblemente más ancha que larga, está rodeada por ventanales sobre los cuales reposa un inmenso toldo verde, cuyo fin consiste en proteger a los fumadores de las inclemencias del tiempo.
En la primera mesa, junto a la puerta de ingreso, dos mujeres comparten una charla a pura agua mineral y jugo de naranja.
La joven de cabello negro levemente rizado y campera de jean, habla y gesticula mientras su amiga la escucha atentamente. No me hace falta conocerlas para adivinar que son amigas cercanas. Seguramente, la morocha citó a su compañera para desahogarse sobre algún tema que anula su alma. Evidentemente algo le ha sucedido y necesita contarlo a su confidente, quién sino su mejor amiga.
La otra joven, de ojos pequeños y comprensivos, escucha atentamente y, cada tanto, expresa alguna consideración a modo de consejo.
Siempre odié los consejos, pero en estos casos son inevitables. La tragedia del amigo-oyente consiste en que su confesor haga caso a sus consejos y que el problema no sea resuelto.

martes, 4 de noviembre de 2008

¡Qué te pasó Bernardo!

El canciller francés Bernard Kouchner publicó una biografía en la que admite haber querido golpear, literalmente, al líder cubano Fidel Castro. Kouchner confesó que tuvo "ganas de romper la cara" de Castro hace 44 años, porque el cubano quería a la mujer con la que él terminó casándose. La revelación surgió de una biografía sobre el diplomático y fundador de Médicos sin Fronteras realizada por Michel Antoine Burnier.
Burnier cuenta que en 1964 el actual canciller vio mal la relación entre su futura esposa, Evelyne Pisier, y Fidel en un viaje a Cuba en julio de 1964. "Una noche, una decena de franceses fueron a divertirse a una discoteca", escribe el autor de su biografía. "Bernard y Evelyne bailaban una canción lenta. Ella guardó sus sentimientos del primer día, él estaba emocionado. Bruscamente, las luces se apagaron. Castro entró con su escolta. Estaba furioso al ver a Evelyne en los brazos de Bernard. (...) Al final, Castro partió con Evelyne, como una forma de marcar su poder".
Antes semejante avasallamiento, cualquier habría querido bajarle los dientes al entonces presidente de Cuba. Sin embargo, el dato más llamativo no guarda relación con la anécdota en sí misma, sino con las palabras del propio Kourchner sobre el tema. “Para mi generación, en 1964, Cuba era un modelo socialista aceptable. Yo tenía 25 años y Fidel Castro era un héroe absoluto", cuenta el jefe de la diplomacia francesa, añadiendo que "eso no era razón para que yo no tuviera ganas de romper la cara a un rival".
Lo llamativo de esta furiosa proclama se refiere puntualmente a la presunta admiración de Kourchner sobre el sistema cubano. Es decir, hace 44 años, el actual canciller del ultraderechista Nicolas Sarkozy, el tipo que amenazó a Irán con ir a la guerra, el mismo que avala las políticas agresivas contra los inmigrantes, admiraba a un gobierno de izquierda. Pero eso no es todo, casi 20 años después fundó Médicos sin Fronteras con una inocente premisa: llevar la salud occidental a los lugares más desprotegidos. Cuestión de dialéctica o de principios, hoy pretende llevar las armas occidentales a enemigos ficticios.
El mundo cambia. Y la gente, también.

jueves, 16 de octubre de 2008

Sacrificio

Paco se paró sobre la punta de la mesa y observó lentamente a cada uno de los comensales. Prácticamente todos sus seres queridos estaban sentados delante suyo en esa habitación larga y rectangular, adornada sólo con algunas fotos de Pablito, su hijo, en las blancas paredes.

Los observó con melancolía; sabía que le quedaban apenas unos minutos por delante y debía explicarles el motivo de esa reunión. Los había invitado con insistencia pero ocultando las verdaderas razones. Y como si todos supiesen algún secreto, no había un clima festivo en ese comedor. Parecía una especie de funeral, en el cual los reencuentros y las anécdotas coinciden cruelmente con el dolor que los trajo.

Él sólo se quedó mirando hasta que sus invitados finalmente le prestaron atención. Con paciencia, esperó a que se generara un absoluto silencio y recién después habló:

-Amigos, como todos saben, mi hijo se está debatiendo entre la vida y la muerte- señaló con un dolor que le atravesaba la garganta. Mas necesitaba firmeza porque era el momento más importante de su vida.

-Los médicos dijeron que necesita urgente un transplante–prosiguió-, pero no hallamos donantes. Sólo Dios y mi esposa saben lo que estoy sufriendo por su vida. Es apenas un adolescente y confío en que tiene un futuro brillante por delante. Brillante en el sentido de que puede transformarse en un hombre de bien. Sé que va a transformarse en un hombre de bien.

Paco debió dejar de hablar abruptamente porque las lágrimas le surcaban los ojos como el río destroza la piedra. Bebió un sorbo de agua y prosiguió:

-Ese es el motivo por el cual los he invitado a todos. He llegado a la encrucijada de mi vida y debo tomar una decisión urgente. Siempre dije que daría la vida por mi hijo, y ha llegado el momento, pues mis palabras jamás fueron metafóricas, sino más bien literales. Les digo a ustedes, los que me quieren, que estoy dispuesto a dar la vida por mi hijo. Y así lo haré. La ambulancia debe estar por llegar, pues la llamé hace algunos minutos. No se preocupen por nada. Los amo a todos y les agradezco por acompañarme durante todos estos años. Hicieron que mi vida fuese maravillosa. Les agradezco, sinceramente, desde lo más profundo de mi corazón.

La gente estaba muda. No terminaba de entender las palabras de Paco. De hecho, ninguno atinó a reaccionar cuando el hombre sacó un arma de su cintura y apuntó directamente a su boca.

El ruido enmudeció a todos. Nadie lloró, no hubo gritos ni desesperación. Se quedaban sentados viendo cómo el pesado cuerpo de Paco se desplomaba al suelo y la bala se llevaba parte de su humanidad hacia la pared.

A los pocos segundos, como si se tratase de una obra ensayada, llegó la ambulancia con el médico que atendía a Pablito. El doctor Fernández entró rápidamente a la casa acompañado de dos enfermeros y una camilla. Entre los tres, levantaron el cuerpo de Paco y, sin explicaciones, se lo llevaron al hospital inmediatamente. El doctor Fernández lloraba, pero no podía hablar. Sólo atinó a hacer su trabajo.

A la mañana siguiente Pablito recibió el transplante que tanto necesitaba y vivió hasta llegar a viejo.

Una vida por otra; ese es el equilibrio que mantiene en paz al universo.

 

jueves, 25 de septiembre de 2008

La ingrata que se fue

La mesa se hace eterna ante mis ojos. El café posa tranquilo en la inmensidad blanca y su vapor envuelve mis sentidos con placer. Un placer minúsculo en el doloroso vacío que me invade. El cigarrillo se consume ante pitadas inconstantes pero profusas. La gente habla, grita y gesticula en silencio a mí alrededor. Mis pensamientos son como espinas que lastiman cada nervio de mi cuerpo. No puedo borrar de mi mente su espalda y su andar lejano. No logro evitar esta especie de suicidio del alma en medio de la multitud. El mundo sigue, la gente continúa con sus vidas como si nada hubiese pasado. Como si mi dolor se perdiera entre los gritos mudos de la gran ciudad. Un hombre acompaña a sus hijos; una mujer camina apurada; un anciano se sienta a descansar en la plaza y las palomas comen del pan que les tira una viejita con ojos dulces.
Y yo, ni siquiera puedo llorar.
Y ella, la turra, la causante del dolor que destrozará al mundo, se fue con el sodero. ¡Con el sodero!

lunes, 22 de septiembre de 2008

Ahorran en la carcel

El ascetismo secular domina actualmente a la mayoría de los pobladores del mundo occidental. Así como antaño la obediencia absoluta se producía a un Dios determinado, hoy el ser humano se subyuga al materialismo y a la competencia que demandan el mundo actual para tener una vida más o menos como la gente. Como si se tratase de una larga carrera para tener más y mejor, la nueva fórmula de la vida feliz.
Sin embargo, hay tipos que del ascetismo secular hacen un culto ya medio exagerado y hasta se los podría catalogar de estúpidos, más que de ascetas. Magdalena Czerwinska fue sentenciada a 15 días de prisión en Alemania por un hurto menor. Se había afanado un shot de un kiosco, o algo así. La condena era evitable siempre y cuando se pagase una fianza, pero María en ese momento no llevaba dinero encima. Entonces, llamó a Max Schuster, su novio, para que le diera una mano.
Pero Schuster, el hombre de sus sueños, el amor de su vida, la persona elegida para compartir el resto de sus días, dijo que no, que prefería guardarse el dinero. Un vocero de la policía comentó al respecto: " La gente está muy preocupada por el clima financiero y hace lo que sea para no tocar sus ahorros".
Evidentemente para el bueno de Max la expresión “lo que sea” es literal. Por las dudas, si alguien lo conoce, no le presten plata y, por favor, si él los invita a cenar elijan ustedes el restaurante, andá a saber a dónde te lleva para ahorra guita.

jueves, 28 de agosto de 2008

Prisionero del Cáucaso

La realidad ofrece paradojas inconcebibles. Siempre lo hizo, sólo que ahora, tecnología mediante, la fortaleza del archivo manda al frente hasta al más pintado. Todo, absolutamente todo en la vida pública está archivado de una forma u otra. Creo que, por tal motivo, el mundo en realidad está dominado por los bibliotecólogos, quienes seguramente, en secreto, se regocijan en las mieles de su triunfo.

Pero lo que aquí me trae no es una discusión filosófica sobre el poder de la biblioteca –virtual- sino más bien sus bondades. Porque gracias a ella, con sólo enviar una pequeña orden uno puede desentrañar las conspiraciones más siniestras o las estupideces más creíbles.

En 2003, cuando la exitosa invasión a Irak ya era un hecho consumado, los cráneos de Washington se desvelaban por hallar un argumento válido –pero no sincero- que les permitiese justificar el saqueo del petróleo. Y lo hallaron en la democracia. Saddam era un dictador joputa y Estados Unidos, con sus barras y sus estrellas, llevaba la democracia en pinta a esos árabes brutos. Brutísimos. George W. Bush, el presidente, había cambiado el discurso sobre los peligros de las armas de destrucción masiva iraquíes por la exportación de un modelo democrático, justo y hasta meritocrático, en palabras de Thomas Friedman. Cinco años y un millón de civiles muertos después, la oratoria democrática aún halla sustento en el ala facha norteamericana. Un ala bastante grande por cierto.

Hace unos 15 días, el gobierno prooccidental de Georgia, convencido de que el apoyo de Estados Unidos era absoluto, atacó a sus dos regiones separatistas prorrusas: Osetia del Sur y Abjasia. ¡Pobres ingenuos! La reacción de los rusos, que son más malos que el colesterol malo, fue devastadora: en cinco días de guerra destrozaron la humilde ambición imperialista de los georgianos. Y no contentos con eso, avanzaron hacia Tbilisi (¡no Tiflis!) y Gori. Casi nada.

Desde Occidente, que a los rusos les tienen un miedo bárbaro, lanzaron una ofensiva diplomática para parar la bronca, pero Moscú ya había cumplido con su cometido al azuzar los deseos independentistas de osetios y abjasios. Punto para Rusia.

Mientras tanto, el vaquero texano continuaba con su defensa de la democracia: "el mundo ha observado con gran preocupación cómo Rusia ha invadido un Estado vecino soberano y amenazado un gobierno democráticamente elegido", una acción que es "completamente inaceptable para naciones libres". En palabras del propio Jorgito, invadir Irak es una acción democrática, aunque los iraquíes jamás les pidieron semejante acción filantrópica, pero defenderse de los georgianos es un acto antidemocrático.

Una perla más en el particular diccionario de los halcones de la Casa Blanca.

viernes, 8 de agosto de 2008

Inodoro trasero

El prestigioso profesor de geografía John Hardsword desarrolló una teoría infalible para analizar los problemas geopolíticos mundiales. En base a su genialidad, Hardsword logró nada menos que la sistematización del análisis político mediante un sencillo esquema: humanizar la estructura geográfica de un país.
Su mejor trabajo fue el de Estados Unidos y su conflictiva relación con América latina. Cansado de las verdades lanzadas por los abogados del país del norte en la empobrecida región, quienes disfrazados de analistas, economistas, políticos, consultores o periodistas defienden con sangre los conceptos emanados desde la parte de arriba del mapa, Hardsword dedicó su análisis en la morfología estadounidense y en su situación geométrica con latinoamérica, de acuerdo al mapa que todos conocemos; con el norte arriba y el sur abajo.
“Si Estados Unidos fuese una persona –explicaba el profesor en su clase de barrio Yapeyú- estaría sentada con la mirada perdida en el este. Los estados de Maine y Nueva York representarían un abultado jopo y Pennsylvania sus ojos. Sería una especie de Pacman con sus piernitas, muy cortitas, en Florida. El trasero es Texas y esa puntita que puede observarse salir del estado otrora mexicano, es un flor de sorete”, afirmaba.
“Debajo suyo sufre México y, como en cadena, el resto de los países latinoamericanos. Si, decíamos, Estados Unidos es una especie de Pacman con las patitas colgando, América latina pues entonces es el inodoro, y la puntita de Texas la caca”.
Según Hardsword, si atendemos esta extraña metáfora entenderemos que Estados Unidos jamás le dio importancia a su patio trasero –tal como le dicen a latinoamérica-, sino que su mira estuvo puesta hacia el Este. Europa, Rusia, Corea, Japón, China y Medio Oriente. África está demasiado debajo de la línea imaginaria que trazaría la mirada norteamericana. Y Canadá, demasiado arriba.
“América latina, entonces, está lejos de ser un patio trasero, sino más bien representa un inodoro. Recibe los desechos estadounidenses y cuando no se comporta como desea, es decir, cuando pretende no recibir la caca, pues la destapa a pura sopapa nomás”, solía cerrar el profesor.
Perfecta metáfora la de Hardsword. Tan perfecta como triste.

martes, 15 de julio de 2008

Cambalache

La Argentina se define usualmente por paradojas incomprensibles. El movimiento radical liderado por Hipólito Irigoyen, derrocado por un golpe militar en 1930, halló continuidad en el peronismo, que a su vez fue derribado por, entre otros, ¡los radicales!, pero 25 años después. Montoneros pensó que Perón se haría de izquierda. Urquiza trabajó para Buenos Aires. Y más, muchos ejemplos más que me llevarían una vida enumerar.
Contradictorio en sí misma, en su propia génesis, el conflicto reciente entre el campo y el gobierno nacional desnudó como nunca el “ser argentino”. Si no, basta con observar los actos de hoy, fundamentalmente el organizado por las cuatro entidades agrarias, y Cargill, y Monsanto, y un nuevo etcétera. No, no estoy a favor del Gobierno, pero apoyar a estos tipos… ¡vamos!
Más allá de mi opinión, el multitudinario acto realizado en la plaza de los Españoles dejó perlitas imperdibles. Por ejemplo, la presencia de Elisa Carrió, otrora dirigente de centroizquierda, vitoreando a la Sociedad Rural. O el propio Castells, líder pretenciosamente independiente del movimiento piquetero. El mismo que se puso a vender churros en Recoleta, hoy se paró al lado de las viejas paquetas que lo degradaban aquella tarde. Ni qué hablar de Chiche Duhalde, cuyo marido inventó el monstruo Kirchner, o De la Sota, ferviente seguidor de la ola K cuando era gobernador. Es decir, cuando necesitaba la plata. La lista sigue eternamente, porque lo observado en la plaza de los Españoles fue un cambalache digno del tango de Discépolo.
Sin embargo, la imagen de arriba revela a la Argentina en todo su esplendor. Creo que pocas veces se observaron figuras tan opuestas en su propia génesis como las que se ve en la foto, juntas. Porque delante de las banderitas, entre los patriotas de Barrio Norte y Miguens, líder de la Sociedad Rural, acaso la expresión máxima del oligarquismo en el país, se hallaban numerosas banderas rojas.
¿Quiénes eran?, nos preguntábamos en el diario porque el color rojo llama la atención en una movilización a favor del capitalismo más puro. “No me digas que… ¡sí!, son los del MST!” gritó alguno incrédulo. Y sí, eran del MST. El Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), que propone en su página “una nueva izquierda” llevó a sus fieles seguidores al acto a favor del campo. Estoicas, flameantes y bien rojas, las banderas del partido socialista ondeaban orgullosas entre las viejas paquetas, De la Sota, Chiche Duhalde, Castells, De Angeli y Miguens, entre otros personajes del neoliberalismo.
Entonces, ¿esa es la nueva izquierda? No gracias.
¡Después preguntan por qué uno es escéptico!

jueves, 10 de julio de 2008

Billetera mata eje del mal

La ideología, las grandes proclamaciones, los firmes propósitos, la decisión incorrupta, tiene un precio. Especialmente cuando el que la grita a los cuatro vientos se encuentra en un sitio de poder. Por ejemplo, en el gobierno de Estados Unidos.
Hoy, con Cuba reducida, Irak destruido y Corea del Norte en silencio, la Casa Blanca se debate con dos tipos de enemigos: los estratégicos, que suponen un peligro para la subsistencia norteamericana, y los de hecho, aquellos que sirven para justificar atrocidades. Entre los primeros, China y Rusia son acaso los dos principales. Ambas potencias son las principales amenazas (con India, en menor medida) para desbarrancar al imperio. Entre los segundos, Venezuela e Irán se llevan el primer premio. Uno, el asiático, en el eje del mal. El otro, el sudamericano, indicado como el virus que amenaza con infectar a toda la región.
Sin embargo, a la hora de negociar, todos los gatos son pardos.
Se sabe que Venezuela le vende petróleo a Estados Unidos, y por eso todas las amenazas proferidas por Chávez encuentran apenas una respuesta dialéctica. Ahora, si Caracas intentara dejar de exportar crudo a la potencia del norte para enviarla, no sé, a la India, te quiero ver. La cosa cambiaría, definitivamente.
Este caso es conocido, pero lo curioso surgió de Irán, el enemigo público número uno (incluso por encima del bolivariano) y miembro excluyente del eje del mal de George W. Bush. Irán es antidemocrático. Irán pretende construir armas de destrucción masiva. Irán niega el holocausto judío. Irán es gobernado por una banda de fanáticos que pretenden la desaparición de Occidente y, en consecuencia, odian el american way of life. Irán es islámico, con todo lo que esa palabra implica en la actualidad para los norteamericanos. Sin embargo, Irán es rico. Entonces, lo odiamos, intentaremos atacarlo, invadirlo, destruirlo, pero haremos negocios. No es personal, son negocios, diría el Padrino antes de meterte una 45 por el ojete.
Más allá de las citas cinéfilas, lo cierto es que las exportaciones al maléfico país persa aumentaron considerablemente desde que Bush está en la presidencia. Estados Unidos envió a Irán 546 millones de dólares en productos desde 2001 hasta el año pasado, según afirman cifras reveladas por el propio gobierno. El año pasado exportó alrededor de 146 millones de dólares en productos, en comparación con los 8.300.000 de 2001, el primer año de Bush en el cargo. Incluso ajustando el monto con el índice de inflación, la cifra aumentó más de diez veces.
Los puristas señalarán que una cosa no tiene que ver con la otra. Es decir, el comercio con Irán seguirá existiendo, pese a que Estados Unidos promueve mundialmente la imposición de sanciones comerciales a la República Islámica. “Que nadie le venda a Irán, excepto nosotros”, reza el nuevo lema estadounidense.