A veces, los estudios destruyen mitos o afirmaciones colectivas que para la sociedad son ciertas aunque no medien estadísticas para confirmarlo. La siguiente afirmación: “las mujeres manejan mal” fue brutalmente refutada por el Centro de Experimentación de Seguridad Vial (Cesvi), seguramente manejado por minas.Pero más allá de los juicios sexistas que pueda uno realizar, lo cierto es que tras un minucioso relevamiento de 5.000 casos, el Cesvi llegó a la conclusión de que los hombres manejan peor que las mujeres. Es decir, en el 96 por ciento de los choques violentos hay varones al volante. Realizado por peritos criminalísticos y especialistas en vialidad, el análisis concluyó que a pesar de que las mujeres demuestran menores destrezas al volante (según surge de la observación en los cursos de manejo que realiza la entidad), su conducta más respetuosa de las normas de tránsito y menos temeraria en las maniobras de alto riesgo redunda "en un notable beneficio para la seguridad vial y en una baja ostensible de su participación en accidentes graves de tránsito".
En resumen, las mujeres son más propensas a chocar su vehículo tratando de estacionar o guardándolo en el garage, pero rara vez a cienmil por hora en una ruta argentina. Esta última característica es potestad de los hombres, quienes a su vez tienden a no respetar las reglas. Del estudio se puede inferir, entonces, que los hombres chocan por imprudentes, o bestias (en el sentido peyorativo de la palabra y no para compararlos con los pobres animalitos), y las mujeres por distraídas, o boludas.
Esta última afirmación no es menor, pues nos ayuda a deslumbrar una verdad oculta en la historia de la humanidad: la bestialidad es más peligrosa que la boludez.












