lunes, 25 de febrero de 2008

¡Ajjjjjjjjjjjjj!

Leyendo las noticias sufrí uno de los momentos más desagradables de mi vida.
Distraído, repasaba lo sucedido a modo de un rápido pantallazo para no estar tan desubicado a mi llegada al trabajo. En esto, siempre es mejor tener una idea general antes de seleccionar las noticias que adornarán mi página. Y en eso estaba cuando leí con estupor una afirmación de Condoleezza Rice, la secretaria de Estado norteamericana, sobre su presidente George W. Bush.
"Voy a anunciar que el presidente bailó en varias ocasiones y durante un buen rato mientras estuvo en África", declaró la jefa de la diplomacia, quien añadió: "Demostró que podía mantener el ritmo".
Está claro que la intención de la funcionaria fue la de distender un poco una conferencia de prensa y, por qué no, desviar la atención mediante un recurso inusualmente simpático en ella. Sin embargo, no pude evitarlo: apenas leí lo ocurrido en mi mente se cruzó la imagen de Bush enfiestado con Rice, botella de wisky mediante. Él tratando de bailar y ella seduciéndolo en un caño, en una habitación a media luz.
¡Ajjjjjjjjjjjjj!
A veces, la imaginación nos juega una mala pasada. Afortunadamente, esa imagen duró sólo dos segundos.

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