lunes, 25 de enero de 2010

El revelador

Philip Agee ingresó a la CIA en 1957 y pasó casi toda su carrera en latinoamérica. Su historia anterior, en realidad carece de importancia, pues no es determinante saber en dónde nació o si fue a la escuela pública o privada.

Lo interesante en la vida del bueno de Philip ocurrió precisamente después de su desempeño para la CIA. Y ocurrió porque Agee tenía una costumbre: escribir todo en un diario. Por lo tanto, en 1969, una década después de haber entrado a trabajar para la inteligencia norteamericana, Philip Agee se fue de la fuerza por motivos de conciencia y se decidió a publicar un libro sobre sus experiencias que desenmascare a la agencia.
"Millones de personas en el mundo entero han sido matadas o, por lo menos, han visto sus vidas destruidas por la CIA y las instituciones que soporta", declaró Agee en una entrevista concedida en 1975. “Yo no podía quedarme sentando, haciendo nada", añadió.
Claro que salirse de la CIA y publicar un libro que revele las prácticas de una de las entidades más poderosas del mundo no es una tarea sencilla. De hecho, Agee sufrió constantes amenazas y puso en peligro su vida en varias oportunidades. Pero, pese a ello, publicó su "Inside the Company : CIA Diary" ( Dentro de la Compañía : Diario de la CIA). La obra es una síntesis de las actividades de la CIA en nuestro continente. Fue publicada en 1974 y reveló hasta los nombres de 22 agentes infiltrados en latinoamérica. Causó un revuelo inmediato y fue traducida en varios idiomas, aunque no se publicó en Estados Unidos.
La magnitud de la revelación dispuso a la CIA a eliminar al escritor. El encargado para este trabajo fue el ex jefe de la estación CIA de Miami, Ted Shackley. Enterado de ello, Agee tuvo que salir de Francia y refugiarse en Cambridge. Pero poco después fue expulsado por los británicos, a expreso pedido de Washington.
Sucesivamente, fue rechazado en Holanda, Italia y otros países europeos hasta que, en 1980, recaló en Granada, que en ese entonces estaba bajo el mando de Maurice Bishop, un mandatario revolucionario. Cuando Estados Unidos invadió ese país en 1983, Agee se refugió en Nicaragua, pero de allí también debió huir por la llegada al poder de la contrarrevolución (apoyada por Estados Unidos, por supuesto).
Acorralado por la potencia mundial, el escritor terminó recalando en Cuba, en donde fue recibido amistosamente. Desde allí, denunció, por ejemplo,  el programa desarrollado por la CIA para financiar y desarrollar organizaciones "opositoras" bajo la fachada de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) y un fondo expresamente establecido en 1983 con este objetivo, The National Endowment for Democracy (NED). También, publicó otros libros, como Trabajo Sucio: la CIA en Europa del Este, una saga de dos publicaciones que revelaba el accionar de la agencia detrás de la cortina de hierro.
La muerte lo encontró el 7 de enero en La Habana. Tenía 73 años y la causa fue, aparentemente, una úlcera mal curada. Para una parte de la prensa, en especial la estadounidense como el diario The New York Times, Agee provocó un daño severo a los servicios de inteligencia norteamericanos. Sin embargo, buena parte de la prensa internacional y, en especial, la latinoamericana le reconoció su labor como el responsable de desenmascarar las crueles prácticas de la CIA en nuestro continente.

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