Nota 1: acá.
Nota 2: acá.
La Equidad (Justicia Social sería un término más adecuado) comparte el carácter utópico con la meritocracia, pero con dos diferencias fundamentales.
Nota 2: acá.
La Equidad (Justicia Social sería un término más adecuado) comparte el carácter utópico con la meritocracia, pero con dos diferencias fundamentales.
La primera es el coletivismo. Mientras
la meritocracia es una utopía individual, la equidad traza un
objetivo grupal.
La segunda, las dificultades para
asignarle una definición más o menos precisa. Más allá de
críticas o desacuerdos, la definición de meritocracia no admite
muchos matices. La de equidad, no.
Quizá como en una metáfora de las
diferencias entre la izquierda y la derecha, meritocracia es bastante
más precisa que equidad en su definición (al margen de que el
contenido de la definición de meritocracia sí sea cuestionable).
¿Qué es equidad, qué es justicia
social? No hay una sola salida a la duda que ataque directamente al
génesis del término, lo que seguramente ha provocado muchas
derrotas en discusiones de café.
La equidad, ¿cuándo? Si se fuera
totalmente equitativo con el ser humano al nacer, si se equiparara la
educación y la formación en todos los sentidos y luego se los
dejara libres... bueno, sería algo meritocrático.
Pero a eso no refiere la utopía
equidad, sino a un reparto equitativo de la riqueza. Esa es la
utopía, que también se desvanece con relativa facilidad cuando se
la desgrana. ¿Cómo se reparten los recursos de manera equitativa?,
¿qué significa exactamente repartir los recursos de manera
equitativa?
La profundidad de la utopía, es decir,
hasta dónde el locutor está dispuesto a llegar con eso de “repartir
los recursos de manera equitativa”, es un revelador ideológico
interesante. Es más, se podría medir cuán de izquierda es la
izquierda de un país, analizando hasta dónde está dispuesta a
llegar, cuán profundo promete escarbar, cuántas columnas va a
derribar y cuántas a construir para llegar a la distribución
equitativa de los recursos.
No obstante, y esto es acaso lo más
interesante, la equidad no termina de ser un concepto disruptivo,
sino más bien un corrector. La equidad busca construir mecanismos
para perfeccionar al capitalismo. Apunta directo en la herida de un
sistema que no está preparado para ocuparse de muchas personas, sino
que al contrario persigue la construcción de un mundo de ganadores y
perdedores, de fuertes y débiles, en el que los perdedores/débiles
no tienen espacio para vivir y son lanzados por la ventana al vacío,
a otro lado, a la nada, a ellos no les importa.
Esa es quizá la crítica más
relevante a la equidad, e incluso la razón de su propia debilidad.
Es tan utópica que busca ser un parche para un agujero demasiado
grande como para remedar; un agujero que obliga a cambiar de
prenda...
Mientras la meritocracia es
conscientemente inalcanzable, es el recurso maquiavélico para
mantener un estatus quo, es el argumento idiota (conscientemente
idiota, pero le importa un choto), la equidad es un concepto ingenuo,
bienintencionado pero inconsciente de sus propias limitaciones.
Una utopía sabe que miente, la otra no
sabe que está equivocada. Las dos se mueven dentro del mismo
sistema, lo aman, lo abrazan, una busca mejorarlo, la otra
perpetrarlo.

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