viernes, 8 de abril de 2011

Doble rasero en estado puro

El periodismo, así como la política, sufre el pecado del doble rasero. El doble rasero es una expresión que se utiliza cuando una persona o entidad manifiesta dos opiniones o reacciones distintas para episodios que guardan similitudes. Estados Unidos, por ejemplo, condenó la represión en Libia, pero calló ante la egipcia. Eso es un doble rasero.

En nuestro país, el doble rasero es casi una actitud de vida. En épocas de opiniones encontradas, de sectores contrapuestos, analizar dos hechos similares con análisis diferentes es usual. Pero lo del titular de Cartez, Néstor Roulet, ya rozó lo cómico.
Cartez fue una de las organizaciones más enconadas con el gobierno nacional cuando se discutieron las modificaciones en las retenciones a la soja. Sus opiniones y propuestas eran las más extremas; buscaba una mayor confrontación con el gobierno y no tenía empacho en pedir un cambio de rumbo, en una retórica cuasi golpista.
En marzo de 2008, cuando el lockout del campo recién empezaba, Roulet explicaba cómo funcionaba el corte de ruta, y cómo los fines de semana se respetaba “el tránsito particular y de pasajeros”, pero se hacían “guardias mínimas para impedir la circulación” de camiones.
Roulet se refería, nada menos, al paro de más de dos semanas que cerca estuvo de desabastecer al país. En Córdoba, concretamente, durante los últimos días, la medida de fuerza se sintió con crudeza por la falta de alimentos y el aumento, producto de la escasez.
Pero no importaba. En ese entonces las organizaciones ruralistas peleaban por lo que consideraban justo. Y Roulet, peleó más que nadie. Su organización, por ejemplo, fue una de las que más presionó para que se decrete el paro. En aquellos días, el dirigente acusaba al gobierno de “meter la mano en el bolsillo de los productores”, cortaba las rutas y desoía los pedidos de Gendarmería cuando les solicitaba liberar el asfalto, pues es anticonstitucional cortar una ruta en sus dos carriles.
Días después, el 27 de marzo de ese año, Cristina había aceptado modificar el cálculo sobre las retenciones e invitó a los ruralistas a negociar, con lo cual se calmaron los ánimos. Pero no los de Roulet, quien en diálogo con los medios afirmó que las bases están de acuerdo en “un ciento por ciento” con la continuidad del lockout.

Tres años después, el mismo Roulet tuvo un ataque de doblerraserismo agudo y hasta tangible. La Voz del Interior entrevistó a media provincia para manifestar su indignación por el “bloqueo” impuesto por los canillitas, otrora socios del gran medio. Entre ellos estuvo el titular de Cartez, quien sin siquiera ponerse colorado, afirmó: “Estoy en contra de cualquier bloqueo, pero esto es mucho más grave porque está en juego la libertad de expresión”.
En primer lugar, es evidente que para Roulet la libertad de expresión es más importante que la libertad de circulación, pues no le importó cortar las rutas varios días, provocando el vaciamiento de las góndolas y evitando que los cordobeses podamos trasladarnos con libertad por nuestro país. Pero lo más grave fue su condena a los bloqueos. El mismo tipo que en marzo de 2008 pedía la continuidad del paro agropecuario y el corte inconstitucional de rutas, se escandalizó porque bloquearon la entrada a un diario por doce horas. Y ni qué hablar de los medios. El Grupo Clarín criticaba al gobierno cuando el paro del campo, comprendía la “necesidad” de los productores al cortar las rutas, pero cuando le tocó a ellos mismos acudieron hasta a organizaciones internacionales para denunciar las tropelías contra la libertad de prensa.
Doble rasero en estado puro.  

1 comentario:

Alejandra Cebrelli dijo...

Esta mirada del bloqueo a los medios es muy enriquecedora para el resto del país porque se hace desde la perspectiva de la política y desde la vida cotidiana de la provincia de Córdoba.