Para generar dinero en esta época es necesaria una buena idea y las armas comerciales para ejecutarla correctamente y lograr el beneficio esperado. Sin embargo, términos como “bueno” son absolutamente subjetivos. Lo que es bueno para nosotros, puede no serlo para otros, y viceversa.
Por lo tanto, para mejorar la máxima inicial, la expresión correcta sería la siguiente: para generar dinero en esta época es necesaria una buena idea para algunas personas y las armas comerciales para ejecutarla correctamente y lograr el beneficio esperado.
Pero, si hablamos de la empresa Triumph y su innovadora línea de corpiños, entonces deberíamos reformular la premisa: para generar dinero en esta época es necesaria una idea cualquiera, un agudo aparato de marketing disponible y una importante sarta de boludos dispuestos a comprarla.
En los últimos dias, Triumph fue noticia en el mundo por su última innovación: corpiños para cultivar arroz. Los sostenes vienen con dos macetas en las copas, conectadas con una pequeña manguera que es ubicada en la cintura, a modo de cinto. Entonces así, las mujeres modernas japonesas pueden realizar actividades como dirigir una empresa y cultivar el arroz que les cuelga de las tetas.
Desde la firma indicaron que el producto responde a la creciente preocupación por la seguridad alimentaria y el medio ambiente, que repercuten en el resurgimiento del modo de vida rural en las modernas sociedades niponas, en especial en Tokyo. Gracias al sostén de arroz, entonces, Triumph asegura satisfacer esas necesidades de un modo práctico y moderno.
La línea de corpiños de arroz se suma a otras maravillosas ideas de la misma empresa como un sostén con set de sushi y otro con paneles solares. Todos con gran éxito.
Desde un punto de vista crítico, podrían escribirse toneladas de páginas con apreciaciones sociológicas sobre los excesos de las sociedades de consumo capitalistas y, en un asado o en la mesa de un bar, podrían multiplicarse los comentarios relacionados a la infinita pelotudez humana. Porque, diríamos en esas mesas largas de filosofía barata, hay que ser pelotudo para comprar una cosa de esas.
Sin embargo, desde este humilde blog pensamos en una alternativa: imaginar productos similares.
Una brillante idea serían calzoncillos y bombachas con desodorantes incorporados. Nos permitiría tirarnos un buen pedo en cualquier lugar sin emanar ese horrible y revelador olor. Nadie diría, ¡quién fue el asqueroso!, ni se generarían prejuiciosas miradas en los ascensores o los colectivos. Al contrario, la gente agradecería con sonrisas y uno podría decir, orgulloso, fui yo, porque ese pedo sería procesado por un pequeño tanque con aromas perfumados y la fragancia resultante sería, por ejemplo, a jazmines, o culito de bebé, y no a un reverendo y putrefacto pedo.
Otra opción podría ser, ya adecuado para la Argentina y Uruguay, ropas interiores para tomar mate. Antes de salir a la calle, quien adquiera el producto hará una preparación de agua y yerba en un receptáculo especial, ubicado en el corpiño de la señora o el calzoncillo del caballero. De él saldra, disimuladamente, una larga bombilla que nos permitirá degustar un delicioso mate mientras llevamos a los chicos a la escuela. En el caso de los hombres tendrá una doble ventaja, pues un termo debajo de un pantalón deja librado a la imaginación de terceros un importante miembro masculino.
Gracias a Triumph, las posibilidades son infinitas. Sólo basta una idea, un buen aparato de marketing y una enorme cantidad de boludos dispuestos a gastar su dinero en la primera porquería que les parezca innovadora y original.

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