martes, 1 de enero de 2008

Tire-pull

Ya estaba a pocos metros. Increíblemente, las 30 cuadras que separaban al Patio Olmos de mi casa se habían hecho eternas. Tanto que temía la pérdida del amor de mi vida, quien me esperaba del otro lado de las pesadas puertas de vidrio que separaban a la vieja escuela del mundo exterior.
A medida que avanzaba, mi corazón latía hasta salirse de mi pecho y volar hacia ella. La emoción me abrazaba y me hacía sentir en el paraíso, en un paraíso terrenal con el que siempre había soñado. Me pidió que nos juntásemos a hablar, para decirme que sí, que aceptaba mi amor de una vez por todas. Al menos eso esperaba.
Avanzaba por Vélez Sarsfield, crucé el Teatro del Libertador y observé la primera puerta del Patio Olmos, imponente, que me invitaba al amor. Sin embargo, ella me esperaba en el bar que daba exactamente a la esquina de Vélez Sarsfield y bulevar San Juan, razón por la cual preferí entrar por el acceso más cercano.
Por fin llegué a la intersección, subí por las escaleras que bordean el ingreso al centro comercial y encaré la puerta casi corriendo. No podía perder ni un segundo antes de verla. –Vení al Patio Olmos urgente que quiero hablar con vos. Es sobre aquello que me preguntaste hace unos días, amor-. “Amor” me había dicho. No podía haber errores, ¡me había dicho “amor”! Definitivamente me citaba para entregarse a mí, para siempre.
Casi corriendo, encaré de frente una de las puertas laterales, para no tener que perder tiempo en el pequeño hall que antecede al bar cuando uno ingresa por el centro. Entre los pesados vidrios observé su cara angelical, sonriente, y su palma agitándose ante mi encuentro.
Aceleré mi marcha y enfrenté el “tire-pull” de la puerta con mi mayor decisión, como si allí se simbolizara el ingreso a una vida mejor, el cumplimiento de todos mis sueños, la entrada a su corazón. Y así lo tomé.
Puse una mano sobre la manija y la empujé con todas mis fuerzas mientras prácticamente corría hacia ella. De pronto, todo se apagó, y poco después volvió a prenderse. La gente me rodeaba curiosa, asustada. El hilo caliente rojo fuerte que salía de mi nariz ya me llegaba al pecho y había arruinado toda mi ropa. Sentía que la cara me latía con fuerzas y que los ojos en cualquier momento saldrían de su órbita. “Si se van, no podré verla más”, le pedía a mis propios órganos.
La emoción, el amor, el temor a llegar tarde a mi última llamada, mi última oportunidad, impidieron que me detuviese a pensar en el significado de la palabra tire-pull. Fueron 80 kilos lanzados con toda furia hacia una puerta del vidrio más grueso, y en medio un débil tabique nasal que sufrió las consecuencias del grave impacto.
Ella finalmente terminó conmigo poco después de aceptarme. Pero, ese día, comprendí que hasta las palabras más sencillas tienen significados incomprensibles.

5 comentarios:

Nicolás Fassi dijo...

Habría que hacer una estadística de cuántos segundos, minutos, días o años de nuestra vida se pierden si sumamos el tiempo en el que nos detenemos delante de las puertas pensando si pull es empuje o tire.

M.J dijo...

Que situación más inesperada. Esperaba otro final.

Esta jugando River y Racing por la impresentable Copa de Verano y mientras aguardo en el diario para que termine el partido, encontre vuestro blog, que por cierto está interesante.

Anhelo que tus cosas anden bien. Por si no me recuerdas, eramos compañeros de la facu.

Exitos Patricio. Un Abrazo.

Anónimo dijo...

Hoy en el shopping me encontre frente a frente con el "tire-pull"y pese a que cuando lei tu relato me dije a mi misma "pero que mogolico, como no se va a dar cuenta!(y me rei mucho), me acorde y por las dudas...estire el brazo y probe para que lado se habria la puerta. Ja! Marite

Anónimo dijo...

Hoy en el shopping me encontre frente a frente con el "tire-pull"y pese a que cuando lei tu relato me dije a mi misma "pero que mogolico, como no se va a dar cuenta!(y me rei mucho), me acorde y por las dudas...estire el brazo y probe para que lado se habria la puerta. Ja! Marite

Anónimo dijo...

Perdoooon!abria(de abrir) va sin h!
Marite