jueves, 10 de abril de 2008

Como decía Tato

A estas alturas, creerle al gobierno estadounidense es casi una utopía, o una ingenuidad. Poco a poco, aquellos que apoyaban sus políticas en el mundo han ido callando ante la irrefutable evidencia que comprueba las mentiras de la principal potencia mundial. Sin embargo, esos lúcidos observadores que alertaban hace ya mucho tiempo sobre los pecadillos de la Casa Blanca podrán, ahora sí, suspirar y decirse a sí mismos: “¿Vieron?, tenía razón”.
Aunque parezca increíble, el Estado que enarbola la bandera de la libertad. El Estado que no duda en aniquilar a cuanto zopenco se oponga a la democracia tiene aún en su lista oficial de terroristas a Nelson Mandela y su Congreso Nacional Africano (CNA).
La noticia causa estupor porque pocos pueden creer que a estas alturas Washington siga considerando al nonagenario Mandela como un tipo capaz de poner bombas y asesinar gente.
Pero lo más aberrante se remonta al pasado y nos obliga a realizarnos varias preguntas: ¿el país que enarbola la bandera de la libertad y defiende la democracia a punta de pistola consideró alguna vez a Mandela como un terrorista?; ¿acaso uno de los emblemas de la lucha contra el racismo en el siglo XX fue un peligro potencial para la seguridad mundial?; o peor: ¿acaso la Casa Blanca aceptó un pedido del gobierno del Apartheid sudafricano para incluir a Mandela y el CNA en su lista de terroristas?. Y si fue así, entonces ¿el país que enarbola la bandera de la libertad y defiende la democracia a punta de pistola escuchó el pedido de un gobierno racista, opresor y que violaba sistemáticamente los derechos humanos en contra de un movimiento que peleaba por la libertad y la igualdad?
Como decía Tato Bores: “Parece un chiste si no fuera una joda grande como una casa”.

De madera

¿Cuántas veces maldije al infinito?

¿Cuántas veces hallé culpas que no existían?

¿Cuántas veces me equivoqué?

¿Cuántas veces fue el clima?

¿Cuántas la humedad?

¿Cuántos de ellos arruiné?

¿Cuántas veces quemé mi pecho con esa brasa cargada de odio?

¿Cuántas veces me dijeron que los fósforos se encienden raspando hacia fuera?